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martes, 7 de febrero de 2012
Atentado.-
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Cuentos
lunes, 22 de agosto de 2011
Episodio Del Enemigo
Tantos años huyendo y esperando y ahora el enemigo estaba en mi casa. Desde la ventana lo vi subir penosamente por el áspero camino del cerro. Se ayudaba con el bastón que en sus viejas manos no podía ser un arma sino un báculo. Me costó percibir lo que esperaba: el débil golpe contra la puerta. Miré, no sin nostalgia, mis manuscritos, el borrador a medio concluir y el tratado de Artemidoro sobre los sueños, libro un tanto anómalo ahí, ya que no sé griego. Otro día perdido, pensé. Tuve que forcejear con la llave. Temí que el hombre se desplomara, pero dió unos pasos inciertos, soltó el bastón, que no volví a ver, y cayó en mi cama, rendido. Mi ansiedad lo había imaginado muchas veces, pero sólo entonces noté que se parecía, de un modo casi fraternal, al último retrato de Lincoln. Serían las cuatro de la tarde.
Me incliné sobre él para que me oyera.
- Uno cree que los años pasan para uno -le dije-, pero pasan tambièn para los demás. Aquí nos encontramos al fin y lo que antes ocurrió no tiene sentido.
Mientras yo hablaba, se había desabrochado el sobretodo. La mano derecha estaba en el bolsillo del saco. Algo me señalaba y yo sentí que era un revólver.
Entonces me dijo con voz firme:
- Para entrar en su casa, he recurrido a la compasión. Lo tengo ahora a mi merced y no soy misericordioso.
Ensayé unas palabras. No soy un hombre fuerte y sólo las palabras podían salvarme. Atiné a decir:
- En verdad que hace tiempo maltraté a un niño, pero usted ya no es ese niño ni yo aquel insensato. Además, la venganza no es menos vanidosa y ridícula que el perdón.
- Precisamente porque ya no soy aquel niño -me replicó- tengo que matarlo. No se trata de una venganza, sino de un acto de justicia. Sus argumentos, Borges, son meras estratagemas de su terror para que no lo mate. Usted ya no puede hacer nada.
- Puedo hacer una cosa - le contesté.
- ¿Cuál? - me preguntó.
- Despertarme.
Y así lo hice.
Me incliné sobre él para que me oyera.
- Uno cree que los años pasan para uno -le dije-, pero pasan tambièn para los demás. Aquí nos encontramos al fin y lo que antes ocurrió no tiene sentido.
Mientras yo hablaba, se había desabrochado el sobretodo. La mano derecha estaba en el bolsillo del saco. Algo me señalaba y yo sentí que era un revólver.
Entonces me dijo con voz firme:
- Para entrar en su casa, he recurrido a la compasión. Lo tengo ahora a mi merced y no soy misericordioso.
Ensayé unas palabras. No soy un hombre fuerte y sólo las palabras podían salvarme. Atiné a decir:
- En verdad que hace tiempo maltraté a un niño, pero usted ya no es ese niño ni yo aquel insensato. Además, la venganza no es menos vanidosa y ridícula que el perdón.
- Precisamente porque ya no soy aquel niño -me replicó- tengo que matarlo. No se trata de una venganza, sino de un acto de justicia. Sus argumentos, Borges, son meras estratagemas de su terror para que no lo mate. Usted ya no puede hacer nada.
- Puedo hacer una cosa - le contesté.
- ¿Cuál? - me preguntó.
- Despertarme.
Y así lo hice.
- Jorge Luis Borges
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Clásicos e_ê,
Cuentos,
Palabras de la vida
Ubicación:
La Florida, Región Metropolitana, Chile
jueves, 18 de agosto de 2011
Mañana de Invierno.
Nevaba.
Seguía en la casa de mi abuela. Agosto ya se había instalado.
Hace una semana había entrado a clases, y aun extrañaba la casa de mis abuelos, por lo que volví el fin de semana siguiente.
Sumida en mis pensamientos, observaba caer los copos de nieve en el antejardín. El pasto tan cuidado de mi abuelo, se había estropeado por culpa de este visitante. Y, el pequeño arbusto instalado luchaba por sobrevivir, igual que mi cabeza. No entendía como volvía a perseguirla. Y lo que me había confesado en las vacaciones de invierno. Maldito Gabriel, me dice algo, y después, llega con Laurita, de la mano y diciendo “estamos pololeando”.
Traidor.
Así como la nieve mata y a la vez da vida, fuiste tú conmigo.
-Flash Back-
(Primer Día de Clases, Segundo Semestre)
Sentada en mi asiento, escuché su voz. Esa voz en la cual dormí, junto a él. En el sofá de mi abuela, y con una declaración de algo más a medias.
Llegó él con un amigo, Francisco, y venían riéndose y conversando como buenos amigos. De la nada, aparece Laura, y de estampa un beso en los labios de él. Yo lo miraba fijamente, y cuando su mirada topo con la mía, la alejó.
- ¡Quiero decirle a todos que amo a este hombre! – dijo la estúpida Laura.
- Que no sea verdad… - me dije.
Y de repente, apareció la profe con su “Jóvenes, a sentarse”.
- Fin Flash Back-
-Racconto-
Fue una semana de las peores. Me enteré de la nueva relación de Gabriel, y de paso, Fernanda también estaba “ocupada”. Los encuentros con él, fueron pocos, y apenas le dirigí la palabra. En nuestros trabajos grupales, le rebatía todo, y como era buena argumentando, ganaba estos semi-debates.
Aunque en mi interior seguía muy dolida, por lo sucedido, el muy patán no se había acercado.
Entregué los trabajos de artes, de ciencias, y de matemática. Y en lenguaje, me pidieron que analizase una canción, puesto que era para la materia de lirica. Escogí una bien genial, una con un poco de ironía y picardía. I’m Not Okay de My Chemical Romance.
Por supuesto que era para él, aunque se hiciese el desentendido, y le diese esos malditos mimos a Laurita.
Cuando salimos a recreo llevé a Francisco a la sala de música, a tocar una guitarra y rockear por el patio del colegio. Fernanda nos miraba con una cara de “Are you kidding me?”.
Realmente era divertido, cantar esta canción en el escenario dispuesto para la Semana de la Musica, y tocar esta canción después de haberla expuesto en sala.
Laura dio un vistazo con esas miradas que sacan chispas, y Gabriel, el no hacia nada, excepto mirarme con una cara de ¡sorpresa!
I’m here!
- Bueno, esto ha sido la tónica del día de hoy… espero que les haya gustado. ¡Gracias, por habernos escuchado! – Francisco hablaba por el micrófono, mientras yo recorría con la mirada de todos los presentes en la cancha del colegio, y de verdad, eran hartos.
- ¡OTRA! ¡OTRA! ¡Otra! – gritaban los chicos del publico.
- Bueno…. ¿Sofía? – Francisco se acercó y me preguntó - ¿Cuál cantamos? Me sé esta, y bueno, algunas de FOB.
-¿Qué?
- Fall Out Boy. Podemos cantar This Ain’t Scene… o I Don’t Care. No sé. – bajó la cabeza, mientras se escuchaba gritos como “¡Rico!”, “Te doy mil hijos” o “1, 2, 3: Rico, 1, 2, 3, Pancho Rico”.
- Me quedo con Dance, dance. Todos los de acá deben conocerla, ¿no? – le respondí, sonriéndole.
Y acto seguido, Dave, subió, y nos preguntó sobre lo que estaba pasando.
- ¿Qué onda, chicos? – Dave y sus ojos negros, que se hacían tan irresistibles. Cada chica del colegio babeaba por Dave, y bueno, el estaba detrás de mí. Aunque yo lo pesqué durante dos meses, hasta ahora.
- Pero Dave, ayúdanos con unos solos de percusión, loco. – le dije. - ¿Te sabes Dance, dance?
- No, pero, ¡que va!... ¡A la impro se ha dicho! – dijo tomando sus baquetas negras.
Empezamos a tocarla, y el publico estaba más encendido, y bueno, había mucha mas gente reunida. Como era el segundo recreo, duraría poco, pero lo hicimos durar harto.
El chico de Centro de Alumnos se nos acercó al final de la “mini” tocata, y nos felicitó por traer música al colegio, y blablablá. El punto es que teníamos la temida clase de Matemática.
- ¿Quieres ser grupo conmigo? – Dave me preguntó en la puerta de la sala.
- ¿Y nosotros? – reclamó Pancho, haciéndose el “indignado” por la propuesta de Dave.
- Ay, Pancho. Siempre soy con ustedes, aparte que hoy será solo estudio.
- Bueno.
Lo pasamos muy bien en la clase, porque Ignacia decía unos chistes que estaban bien buenos.
En la tarde, caminaba hacia el metro, cuando Dave se acercó a mí.
- ¡Sofía! – gritó Dave desde la esquina.
- Dave.
- ¿A donde vas? – preguntó acercándose.
- Al metro.
- ¿Te puedo acompañar?
- Por supuesto.
Caminábamos hacia el metro, mirando la calle.
Al despedirnos, soltó con lo que yo había estado esperando tres días.
- Sofía, tengo que decirte esto, antes que todo el colegio lo sepa. – Empezó Dave – Yo… me cae bien, y bueno, este ultimo tiempo, que he compartido más contigo, siento que me importas y… bueno, me gustas y todo eso.
- Dave… todo el colegio lo sabe. Y, bueno, no sé si… - me dejó con la palabra en la boca.
- ¡¿Cómo que lo saben?! ¡Mierda!
- Feña me lo dijo, y bueno, me observabas todo el tiempo, y era demasiado notorio. Hasta yo sabía… - y no terminé la frase por que me reí. Y él también se rio conmigo.
Dave es un chico normal, bueno, es baterista de una banda de rock, onda Nirvana y esas cosas. Y tiene un perro hueco, que es su perdición, su madre con “Hijo, ocupa otra vestimenta” y su papá orgulloso de que su hijo sea brillante en Historia, porque el es profesor de esa materia.
Siempre le he tenido cariño al chico, ya que es simpático y buen onda, pero de ahí a gustarme… nah, como he dicho antes todo el alumnado femenino está detrás de él. Será porque tiene pinta de rudo, y cada vez que hay tocatas, su banda es una de las primeras en asistir.
Está claro, que es muy guapo, y tan rudo, que bueno, hoy yo tenía de la oportunidad de besar al chico mas codiciado del colegio.
Y, en una de esas miradas, en un instante, nos acercamos y nos dimos un beso, de eso de no sé película o candy, o qué sé yo.
Así era el beso:
¿Qué más explicito?
Bueno. Me gustan este tipo de besos, lo descubrí con Gabriel. Pero la diferencia era Dave. Aunque en mi interior me sentí mal, por utilizarlo a olvidar a mi amigo de la cabeza.
-End Racconto-
Sentada en el sillón, al lado de la ventana. Dave, el es Dave, pero no quiero herirlo. Y Gabriel, maldito patán, que dice “oh eres mi amiga, te quiero, confío en ti, pero no eres para mí”. Implícitamente, claro.
Y ahora, la nieve me sorprende, diciendo que soy una persona malvada que da vida, y también la mata.
- ¡A Almorzar! – dijo mi abuela.
- ¡Ya voy! – le respondí.
- Sofía, deja de pensar en tonteras. Gabriel no es para ti. Y Dave, está muy rico. – dijo mi prima.
- Ay, Alejandra, ¿qué crees que haré?
- Sé lo que estás pensando, pero espérate al lunes, míralo a la cara y dile tu apestas. Y Asunto Terminado – me dijo.
- Vale.
________________________________________________________________________________
Nueva historia: Para las que cachan, es la continuación de “Noche de Invierno”, y para las que no, la primera parte la subiré cuando me entreguen el cuento y haya ganado el concurso (Dios así sea). Pero se darán cuenta de lo que se trata el anterior. Sólo tienen que esperar un poco… Bueno, creo que subiré el principio a modo de final.
Me gustó como está quedando la cosa, y si se van en volá cuando están sentadas mirando la lluvia, esta historia es para ustedes, porque está basada en esas sensaciones de extraña soledad o de pensamientos profundos en el invierno. Espero que les guste *-*.
Seguía en la casa de mi abuela. Agosto ya se había instalado.
Hace una semana había entrado a clases, y aun extrañaba la casa de mis abuelos, por lo que volví el fin de semana siguiente.
Sumida en mis pensamientos, observaba caer los copos de nieve en el antejardín. El pasto tan cuidado de mi abuelo, se había estropeado por culpa de este visitante. Y, el pequeño arbusto instalado luchaba por sobrevivir, igual que mi cabeza. No entendía como volvía a perseguirla. Y lo que me había confesado en las vacaciones de invierno. Maldito Gabriel, me dice algo, y después, llega con Laurita, de la mano y diciendo “estamos pololeando”.
Traidor.
Así como la nieve mata y a la vez da vida, fuiste tú conmigo.
-Flash Back-
(Primer Día de Clases, Segundo Semestre)
Sentada en mi asiento, escuché su voz. Esa voz en la cual dormí, junto a él. En el sofá de mi abuela, y con una declaración de algo más a medias.
Llegó él con un amigo, Francisco, y venían riéndose y conversando como buenos amigos. De la nada, aparece Laura, y de estampa un beso en los labios de él. Yo lo miraba fijamente, y cuando su mirada topo con la mía, la alejó.
- ¡Quiero decirle a todos que amo a este hombre! – dijo la estúpida Laura.
- Que no sea verdad… - me dije.
Y de repente, apareció la profe con su “Jóvenes, a sentarse”.
- Fin Flash Back-
-Racconto-
Fue una semana de las peores. Me enteré de la nueva relación de Gabriel, y de paso, Fernanda también estaba “ocupada”. Los encuentros con él, fueron pocos, y apenas le dirigí la palabra. En nuestros trabajos grupales, le rebatía todo, y como era buena argumentando, ganaba estos semi-debates.
Aunque en mi interior seguía muy dolida, por lo sucedido, el muy patán no se había acercado.
Entregué los trabajos de artes, de ciencias, y de matemática. Y en lenguaje, me pidieron que analizase una canción, puesto que era para la materia de lirica. Escogí una bien genial, una con un poco de ironía y picardía. I’m Not Okay de My Chemical Romance.
Por supuesto que era para él, aunque se hiciese el desentendido, y le diese esos malditos mimos a Laurita.
Cuando salimos a recreo llevé a Francisco a la sala de música, a tocar una guitarra y rockear por el patio del colegio. Fernanda nos miraba con una cara de “Are you kidding me?”.
Realmente era divertido, cantar esta canción en el escenario dispuesto para la Semana de la Musica, y tocar esta canción después de haberla expuesto en sala.
Laura dio un vistazo con esas miradas que sacan chispas, y Gabriel, el no hacia nada, excepto mirarme con una cara de ¡sorpresa!
I’m here!
- Bueno, esto ha sido la tónica del día de hoy… espero que les haya gustado. ¡Gracias, por habernos escuchado! – Francisco hablaba por el micrófono, mientras yo recorría con la mirada de todos los presentes en la cancha del colegio, y de verdad, eran hartos.
- ¡OTRA! ¡OTRA! ¡Otra! – gritaban los chicos del publico.
- Bueno…. ¿Sofía? – Francisco se acercó y me preguntó - ¿Cuál cantamos? Me sé esta, y bueno, algunas de FOB.
-¿Qué?
- Fall Out Boy. Podemos cantar This Ain’t Scene… o I Don’t Care. No sé. – bajó la cabeza, mientras se escuchaba gritos como “¡Rico!”, “Te doy mil hijos” o “1, 2, 3: Rico, 1, 2, 3, Pancho Rico”.
- Me quedo con Dance, dance. Todos los de acá deben conocerla, ¿no? – le respondí, sonriéndole.
Y acto seguido, Dave, subió, y nos preguntó sobre lo que estaba pasando.
- ¿Qué onda, chicos? – Dave y sus ojos negros, que se hacían tan irresistibles. Cada chica del colegio babeaba por Dave, y bueno, el estaba detrás de mí. Aunque yo lo pesqué durante dos meses, hasta ahora.
- Pero Dave, ayúdanos con unos solos de percusión, loco. – le dije. - ¿Te sabes Dance, dance?
- No, pero, ¡que va!... ¡A la impro se ha dicho! – dijo tomando sus baquetas negras.
Empezamos a tocarla, y el publico estaba más encendido, y bueno, había mucha mas gente reunida. Como era el segundo recreo, duraría poco, pero lo hicimos durar harto.
El chico de Centro de Alumnos se nos acercó al final de la “mini” tocata, y nos felicitó por traer música al colegio, y blablablá. El punto es que teníamos la temida clase de Matemática.
- ¿Quieres ser grupo conmigo? – Dave me preguntó en la puerta de la sala.
- ¿Y nosotros? – reclamó Pancho, haciéndose el “indignado” por la propuesta de Dave.
- Ay, Pancho. Siempre soy con ustedes, aparte que hoy será solo estudio.
- Bueno.
Lo pasamos muy bien en la clase, porque Ignacia decía unos chistes que estaban bien buenos.
En la tarde, caminaba hacia el metro, cuando Dave se acercó a mí.
- ¡Sofía! – gritó Dave desde la esquina.
- Dave.
- ¿A donde vas? – preguntó acercándose.
- Al metro.
- ¿Te puedo acompañar?
- Por supuesto.
Caminábamos hacia el metro, mirando la calle.
Al despedirnos, soltó con lo que yo había estado esperando tres días.
- Sofía, tengo que decirte esto, antes que todo el colegio lo sepa. – Empezó Dave – Yo… me cae bien, y bueno, este ultimo tiempo, que he compartido más contigo, siento que me importas y… bueno, me gustas y todo eso.
- Dave… todo el colegio lo sabe. Y, bueno, no sé si… - me dejó con la palabra en la boca.
- ¡¿Cómo que lo saben?! ¡Mierda!
- Feña me lo dijo, y bueno, me observabas todo el tiempo, y era demasiado notorio. Hasta yo sabía… - y no terminé la frase por que me reí. Y él también se rio conmigo.
Dave es un chico normal, bueno, es baterista de una banda de rock, onda Nirvana y esas cosas. Y tiene un perro hueco, que es su perdición, su madre con “Hijo, ocupa otra vestimenta” y su papá orgulloso de que su hijo sea brillante en Historia, porque el es profesor de esa materia.
Siempre le he tenido cariño al chico, ya que es simpático y buen onda, pero de ahí a gustarme… nah, como he dicho antes todo el alumnado femenino está detrás de él. Será porque tiene pinta de rudo, y cada vez que hay tocatas, su banda es una de las primeras en asistir.
Está claro, que es muy guapo, y tan rudo, que bueno, hoy yo tenía de la oportunidad de besar al chico mas codiciado del colegio.
Y, en una de esas miradas, en un instante, nos acercamos y nos dimos un beso, de eso de no sé película o candy, o qué sé yo.
Así era el beso:
¿Qué más explicito?
Bueno. Me gustan este tipo de besos, lo descubrí con Gabriel. Pero la diferencia era Dave. Aunque en mi interior me sentí mal, por utilizarlo a olvidar a mi amigo de la cabeza.
-End Racconto-
Sentada en el sillón, al lado de la ventana. Dave, el es Dave, pero no quiero herirlo. Y Gabriel, maldito patán, que dice “oh eres mi amiga, te quiero, confío en ti, pero no eres para mí”. Implícitamente, claro.
Y ahora, la nieve me sorprende, diciendo que soy una persona malvada que da vida, y también la mata.
- ¡A Almorzar! – dijo mi abuela.
- ¡Ya voy! – le respondí.
- Sofía, deja de pensar en tonteras. Gabriel no es para ti. Y Dave, está muy rico. – dijo mi prima.
- Ay, Alejandra, ¿qué crees que haré?
- Sé lo que estás pensando, pero espérate al lunes, míralo a la cara y dile tu apestas. Y Asunto Terminado – me dijo.
- Vale.
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Nueva historia: Para las que cachan, es la continuación de “Noche de Invierno”, y para las que no, la primera parte la subiré cuando me entreguen el cuento y haya ganado el concurso (Dios así sea). Pero se darán cuenta de lo que se trata el anterior. Sólo tienen que esperar un poco… Bueno, creo que subiré el principio a modo de final.
Me gustó como está quedando la cosa, y si se van en volá cuando están sentadas mirando la lluvia, esta historia es para ustedes, porque está basada en esas sensaciones de extraña soledad o de pensamientos profundos en el invierno. Espero que les guste *-*.
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Cuentos,
Historias de Invierno
miércoles, 10 de agosto de 2011
Clases de Canto.
Hoy era un día muy tedioso.
Por culpa de mis padres, tengo Música en artes optativas, y en tercero medio tengo que… cantar.
¡Odio cantar!
Soy un fracaso, en mis años de artista plástica, no debía competir por poner el paladar más arriba, y de pararse de cierta forma… O de respirar con el diafragma.
¡Y además!
Debo ir a clase del coro del colegio, porque mi “querido” profesor de música, me pondrá una nota con la asistencia a éste.
Mañana, como coro, tenemos una presentación en la Feria del Libro Juvenil, en Parque Bustamante; así que nos convocaron a una reunión; y en la tarde, tengo ensayo, como todas las semanas.
Nos reunimos, en la sala del Piano (porque de música no tiene nada), y arreglamos las canciones, los cánones, y la hora de junta en el hall del colegio.
Infortunadamente, voy en un colegio de mujeres, segregado, y van como 4 alumnas por curso.
Los terceros, están segregados por sus electivos, y mis padres, me obligaron a tomar el “famoso” Plan D, & yo, que quería optar Humanista, me negaron la posibilidad de hacer una persona letrada, y no una artista.
Conclusión: soy artista por obligación. Y mis compañeras, ¡algunas pelearon porque sus papis no querían que estuvieran aquí!
Después de la reunión, almorcé con una amiga que tengo en el biólogo; y hablamos de cosas que nos interesan: Mcr, Soul Eater o alguno que otro famoso bien dotado. O, simplemente, de la vida loca.
La hora siguiente tenía Inglés, y, como todos los jueves, tenía que practicar los “Conditionals”, y con mi compañera de puesto, crearíamos esas frases locas en inglés, que entre las tres nos reímos.
Mi compañera de puesto es una mujer excepcional, y mucha gente, la juzga sin conocerla. Creo que a mí también me pasó, y cuando llegué a este curso, muy nerviosa, porque igual conocía gente… pero a mi nueva compañera de puesto, no.
Tocaron el timbre para salir de clases; pero yo, y otras de mi curso debían quedarse hoy a ensayar.
Bajé al primer piso, para ver si las chicas biólogas habían bajado, y, como lo comprobé, me acerqué a ellas.
Algunas de las chicas biólogas, las conozco desde Séptimo Básico, y otras, en Primero Medio.
Con algunas (la gran mayoría), nos empezamos a hacer amistad desde Primero, otras de Segundo; y otras, desde Octavo.
Las féas, las conozco desde Séptimo, y otra, desde Primero.
Bajamos, y nos instalamos en la sala del Piano. Hicimos respiraciones iniciales, y las cosas iniciales, como relajar la boca, levantar el paladar blando, relajar la garganta, tratar de proyectar la voz con las mejillas, etc, etc.
Y, en una des esas interrupciones, un chico de la Orquesta Juvenil, interrumpió la sesión, con las disculpas de solicitar las llaves para cerrar la bodega musical.
Yo, a él, lo conocía muy bien. Va en la Orquesta Juvenil, y la música es su pasión.
La Orquesta Juvenil se armaba de dos colegios: el mío, de mujeres, y el colegio de hombres mejor de la comuna (ese de Manuel Montt).
Obvio, el mío es mejor. El mejor colegio municipal a nivel nacional. De hecho, el mejor de todos, pasando al otro colegio municipal, de larga trayectoria… (Fue fundado en 1813), y de otra comuna.
Cuando entró, el profe-sor de música, le abucheó y con sus “bromitas”, hizo reír a más de la mitad de la clase.
Salió, y, seguimos con la clase.
Y partimos con las piezas a ensayar el día de hoy. Era nueva, y todas debíamos aprenderla de a poco.
Vi la partitura, y me puse a descifrar los ritmos de mi voz.
El primer día del coro, el “profe-sor” de música, me puso en la tercera voz, o conocida como las Contralto, o sea, las voces femeninas más rudas. Así le pusimos con una amiga de pelo claro, también Contraalto.
Terminó la clase, a las 18.00 hrs, y como éramos nosotras, fuimos al baño antes de irnos al metro.
Y, de las que esperábamos, se acercó el chico de “Aquel Colegio”, me saludó, y me preguntó como me había ido en la tortura de Coro.
Le respondí, con una sonrisa, que me había encantado venir a esta clase, porque fue un poco diferente a las anteriores.
Y con una respuesta corta, se despidió argumentando que debía llegar temprano porque mañana tenía una prueba de Química.
Nos juntamos con las chicas, y en la salida del colegio, nos despedimos de las que van hacia el otro lado, o sea, la calle del “Que salva”, según la RAE.
Caminamos en la calle Marín, cruzamos Seminario, seguimos avanzando por Marín, doblamos por Bustamante, y llegamos al metro.
Nos despedimos de la chica de pelo claro, amante de SP (Banda súuuper secreta), y con al otra chica, la del pelo negro, avanzamos hacia el andén de Vicente.
Hablamos de cualquier cosa trivial entre nostras, cosas de gustos comunes, como el grupo Mcr, o las de las siglas Etf, o simplemente de la influencia en nuestras vidas, Mr. Jimmy.
Nos despedimos en el andén de buses para tomar la micro que correspondía para llegar al casa, y subí a este, me senté, prendí mi celular y puse mi música preferida.
Ahhh… tanto soñar, que se volvió realidad, y, todos los jueves para mí son un deleite, porque comparto con las personas que más quiero, y me encuentro con alguien muy especial para mí, me rio de las bromas pesadas de mi profe-sor de música, y creo, que lo más importante: Aprendí a amar la música desde un lado tan profundo, que no sabría que hacer si ella no estuviera a mi lado. Ahora, creo que estudiaré Pedagogía en Artes Musicales ♪.
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Fiction Press
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Cuentos
martes, 26 de julio de 2011
Thoughts For A Dying Atheist
En esa vieja habitación, donde dijiste tantas cosas que no pude comprender. No entendía la situación de cómo verse en el espejo sin ser subjetivo. Me levanto de la cama, te doy el último beso y me dirijo al baño, a verme como me voy muriendo. No distingo cuando llega, pero sé que está detras, con su negra capa. <<¿Me tienes miedo?>>, me pregunta y yo no le respondo. Te observo por última vez y me voy despidiendo con la única mano y cierro los ojos hasta que la oscuridad inunda todo. Ya estoy muerto.
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Esta cosa es muy antigua, y lo encontré en el otro blog que tengo, y cómo me gustó compartir esto, lo he puesto.
Creo que lo subiré a Fiction Press si alguien quiere comentarlo.
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Cuentos
lunes, 25 de julio de 2011
Tarde en el mar, tarde en el amor.
Tarde en el mar, tarde en el amor.
Estaba parada en el balcón esperándolo. Ya era demasiado tarde, pero como era la última vez que lo vería, debía decirle que si la vida es un sueño, este es el último.
Diego llegó a pedirme perdón.
- Llegaste tarde.
- Lo siento, pero es que el Trans-Valparaíso…
- No le eches la culpa. Creo que deberías redimirte de tus errores.
- Stella, me he equivocado. Pero, merezco algo de perdón. Si no hubiera estado allí, nadie hubiera salido lastimado. El yate salió tarde, la bencina era de muy mala calidad. Si yo…no hubiera manipulado…quizás…Matías estaría aquí.
- No importa. No te mereces nada… Matías te adoraba.
- Lo sé. Pero… no fue mi culpa.
De pronto, un viento helado azotó mis brazos desnudos. Era una noche estrellada y fría. Aun así, la compañía de diego, me era más helada. Hacia adelante, el mar se escuchaba como un león rugiendo. Olas y olas, que rompían en el acantilado.
Tenia que confesarlo: me enamoré de Diego. Pero Matías, que murió hace dos años debido a una explosión en su yate Bellavista. Era su mejor amiga. Y Diego, su hermano. Yo, que siempre había querido a Matías, desde el día en que lo vi, termine rindiéndome al corazón de su hermano. Fui testigo, desde el puerto, de su fatal destino, y la pena me cegó, hasta hoy.
Y, ahora, parada sobre un balcón de playa, admirando el mar, y queriendo que diego me abandone, para volver a asumir mi antigua pena.
- ¡Stella! – diego llamaba lejos.
- Diego…dejaré todo. Mañana parto a california. El barco sale en la mañana.
- Stella, estás tomando la decisión equivocada. Tu vida está aquí, en Valparaíso.
- Lo siento, pero hoy es la despedida. Tengo que ser fuerte, y, alejarme de todo mal del pasado. Debo olvidar a Matías, a ti, y al yate.
II
El desayuno de la plaza Sotomayor, fue un verdadero fracaso, que creo que vomitaré todo en el barco.
Estoy a punto de detenerla, lo que sea por ella.
Corrí, subí a barco. Llegué a su camarote. Toqué la puerta. Salió sorprendida, le dije “Hola. Al fin te encontré”, siguió mirando y le planté un beso.
Hace mucho tiempo que no tenía esas maravillosas sensaciones. Mil mariposas trataban de salir por mi boca, mi respiración perdió su habitual ritmo. Debía decirles a todos que estaba loco por Stella.
No la solté, ella se zafó y me siguió mirando. Dijo “ya está, me voy, diego, y no harás nada que lo impida”.
Le supliqué con la mirada, pero parecía seguir dispuesta a sus decisión. Y no puedo obligarla a quedarse. Matías es un fantasma que siempre seguirá entre los dos.
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Esto lo escribí en inspiración en Reñaca, debido a la falta de ideas. No hacía frio allá, pero Stella es una estúpida por irse y dejar a Diego alone.
Le tengo cariño al cuento, pero no comparto con él y sinceramente, esto no sucede todos los días.
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Esto lo escribí en inspiración en Reñaca, debido a la falta de ideas. No hacía frio allá, pero Stella es una estúpida por irse y dejar a Diego alone.
Le tengo cariño al cuento, pero no comparto con él y sinceramente, esto no sucede todos los días.
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