Mostrando entradas con la etiqueta Topicos Literarios que hacen todo :O. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Topicos Literarios que hacen todo :O. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de agosto de 2011

Ubi sunt?


Podríamos definirlo como "¿qué fue de aquello?". Es una serie de preguntas retóricas sobre el destino de las personas que nos han precedido, e incluso de todo aquello que vivieron un día (galas, amores, músicas, bailes). Es un tópico conectado con el tempus fugit y la muerte igualitaria: la muerte llega y todo lo iguala, sólo el recuerdo del pasado permanece. El "ubi sunt" es una antigua forma literaria latina utilizada frecuentemente en la Edad Media, renovada por Jorge Manrique y recreada por las literaturas posteriores (también en la música cuenta con ejemplos evidentes, como en los tangos), cuyo encanto radica precisamente en esa falta de respuesta que induce a la reflexión, a idealizar los recuerdos, a evocar el pasado para reencontrarse con lugares, sentimientos y personas del ayer, a añorar lo perdido, lo que pudo ser. Una modalidad de este tópico es el sic transit gloria mundi (en esto se ha convertido lo que en otro tiempo fue la gloria del mundo).

Ubi sunt qui ante nos in mundo fuere? (Himno universitario de Europa, de origen medieval)

Gaudeamus igitur,
iuvenes dum sumus.
Post iucundam iuventutem,
post molestam senectutem,
nos habebit humus.

Ubi sunt qui ante nos
in mundo fuere?
Vadite ad superos,
transite ad inferos,
ubi iam fuere.

Vivat Academia,
vivant professores.
Vivat membrum quodlibet,
vivant membra quaelibet,
semper sint in flore.

Vita nostra brevis est,
breve finietur.
Venit mors velociter,
rapit nos atrociter,
nemini parcetur.

Vivat nostra societas!
Vivant studiosi!
Crescat una veritas,
floreat fraternitas,
patriae prosperitas.

Vivat et Republica,
et qui illam regit.
Vivat nostra civitas,
Maecenatum charitas,
quae nos hic protegit.

Pereat tristitia,
pereant osores.
Pereat diabolus,
quivis antiburschius,
atque irrisores.

Alma Mater floreat
quae nos educavit,
caros et conmilitones
dissitas in regiones
sparsos congregavit.


(Traducción)

Alegrémonos pues,
mientras seamos jóvenes.
Tras la divertida juventud,
tras la incómoda vejez,
nos recibirá la tierra.

¿Dónde están los que antes que nosotros
pasaron por el mundo?
Subid al mundo de los cielos,
descended a los infiernos,
donde ellos ya estuvieron.

Viva la Universidad,
vivan los profesores.
Vivan todos y cada uno
de sus miembros,
resplandezcan siempre.

Nuestra vida es corta,
en breve se acaba.
Viene la muerte velozmente,
nos arrastra cruelmente,
no respeta a nadie.

¡Viva nuestra sociedad!
¡Vivan los que estudian!
Que crezca la única verdad,
que florezca la fraternidad
y la prosperidad de la patria.

Viva también el Estado,
y quien lo dirige.
Viva nuestra ciudad,
y la generosidad de los mecenas
que aquí nos acoge.

Muera la tristeza,
mueran los que odian.
Muera el diablo,
cualquier otro monstruo,
y quienes se burlan.

Florezca el Alma Mater
que nos ha educado,
y ha reunido a los queridos compañeros
que por regiones alejadas
estaban dispersos.

Religio amoris


La amada es un ser superior, celestial, angelical; su belleza y su perfección son propios de un ser divino. Por ello, se la iguala con los ángeles o el propio Dios; el amante acaba conviertiéndose a su particular religión de amor basada en su amante: recordemos el "Melibeo soy" de Calisto en La Celestina. Fue un tópico duramente perseguido por los moralistas medievales y provocó -por parte de estos - el auge de la literatura de corte misógino de la época.

sábado, 6 de agosto de 2011

Locus Amoenus

El tópico conocido como locus amoenus consiste, básicamente, en la descripción idealizada de la naturaleza, con elementos naturales que se repiten (prado, sombra, aves canoras, arroyo cristalino) y que tienen el objetivo de crear el ambiente perfecto.
En ciertas ocasiones, sin embargo, aparece el tema llamado "Late anguis in herba" de origen virgiliano. Es un aviso para los confiados: el peligro, el mal, pueden aparecer en cualquier parte, preferentemente en los lugares aparentemente bellos.

Garcilaso de la Vega, Égloga III, 8

"Cerca del Tajo, en soledad amena, / de verdes sauces hay una espesura / toda de hiedra revestida y llena, / que por el tronco va hasta la altura / y así la teje arriba y encadena / que el sol no halla paso a la verdura; / el agua baña el prado con sonido, / alegrando la vista y el oído."

Carpe Diem.

El frecuentísimo tópico conocido como Carpe diem –'aprovecha el día'– consiste en una invitación a disfrutar del presente sin preocuparse del futuro. La formulación "carpe diem" aparece por primera vez en Horacio, en el ejemplo que citamos más abajo. Son frecuentes otras formulaciones, como el conocido collige rosas –'coge las rosas'–. De ordinario, el tópico del carpe diem aparece en unión de otros lugares comunes, como el de la fugacidad del tiempo (tempus fugit). El tema de la fugacidad de la vida es uno de los más viejos de la literatura universal. Básicamente, se consideran dos tipos de tratamiento del tema:

a) Estoicismo: Reflexión sobre la brevedad de la vida y lo absurdo de pretender riquezas o poder, ya que la muerte nos llegará de improviso. La moral estoica concede a la razón una autonomía y un poder casi divinos: es el único medio para afrontar con éxito las adversidades, renunciado a lo material y a lo sensitivo. Este tópico suele formularse así: tempus irreparabile fugit (el tiempo pasa irreparablemente, es una variación del tema de la fugacidad de la vida). El estoicismo clásico es fatalista y, en el fondo, panteísta y negador de la inmortalidad del alma. El estoicismo cristina, doctrina moral surgida entre los humanistas, pretende aunar el rigor del estoicismo clásico con las exigencias del dogma cristiano, también llamado neoestoicismo.
b) Epicureísmo: Ante la brevedad de la vida, se exhorta a gozar de los placeres de la vida mientras dure. Punto de vista amable, alegre, jocoso y desenfadado; a veces contiene una reflexión ligeramente angustiada en la que se nos anima al goce porque pronto vendrá la destrucción. Ofrece otros matices más o menos admonitorios y reflexivos. En la poesía, la primera visión del tema suele denominarse carpe diem.


QUE SE NOS VA LA PASCUA - Luis de Góngora

¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!

Mozuelas las de mi barrio,
loquillas y confiadas,
mirad no os engañe el tiempo,
la edad y la confianza.
No os dejéis lisonjear
de la juventud lozana,
porque de caducas flores
teje el tiempo sus guirnaldas.
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!

Vuelan los ligeros años
y con presurosas alas
nos roban, como harpías,
nuestras sabrosas viandas.
La flor de la maravilla
esta verdad nos declara,
porque le hurta la tarde
lo que le dio la mañana.
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!

Mirad que cuando pensáis
que hacen la señal de la alba
las campanas de la vida,
es la queda, y os desarma
de vuestro color y lustre,
de vuestro donaire y gracia,
y quedáis todas perdidas
por mayores de la marca.
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!

Yo sé de una buena vieja
que fue un tiempo rubia y zarca,
y que al presente le cuesta
harto caro el ver su cara,
porque su bruñida frente
y sus mejillas se hallan
más que roquete de obispo
encogidas y arrugadas.
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!

Y sé de otra buena vieja
que un diente que le quedaba
se lo dejó estotro día
sepultado en unas natas;
y con lágrimas le dice:
«Diente mío de mi alma.
yo sé cuándo fuistes perla,
aunque ahora no sois nada».
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!

Por eso, mozuelas locas,
antes que la edad avara
el rubio cabello de oro
convierta en luciente plata,
quered cuando sois queridas,
amad cuando sois amadas;
mirad, bobas, que detrás
se pinta la ocasión calva.
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!


LOS ESPINOS - Luis Cernuda, Como quien espera el alba

Verdor nuevo los espinos
Tienen ya por la colina,
Toda de púrpura y nieve
En el aire estremecida.

Cuántos ciclos florecidos
Les has visto; aunque a la cita
Ellos serán siempre fieles,
Tú no lo serás un día.

Antes que la sombra caiga,
Aprende cómo es la dicha
Ante los espinos blancos
Y rojos en flor. Ve. Mira.

COLLIGE, VIRGO, ROSAS - Francisco Brines, El otoño de las rosas.


Estás ya con quien quieres. Ríete y goza. Ama.
Y enciéndete en la noche que ahora empieza,
y entre tantos amigos (y conmigo)
abre los grandes ojos a la vida
con la avidez preciosa de tus años.
La noche, larga, ha de acabar al alba,
y vendrán escuadrones de espías con la luz,
se borrarán los astros, y también el recuerdo,
y la alegría acabará en su nada.

Más, aunque así suceda, enciéndete en la noche,
pues detrás del olvido puede que ella renazca,
y la recobres pura, y aumentada en belleza,
si en ella, por azar, que ya será elección,
sellas la vida en lo mejor que tuvo,
cuando la noche humana se acabe ya del todo,
y venga esa otra luz, rencorosa y extraña,
que antes que tú conozcas, yo ya habré conocido.

A IRENE GARCÍA - Federico García Lorca, Canciones.

En el soto,
los alamillos bailan
uno con otro.
Y el arbolé,
con sus cuatro hojitas,
baila también.

¡Irene!
Luego vendrán las lluvias
y las nieves.
Baila sobre lo verde.

Sobre lo verde, verde,
que te acompaño yo.

¡Ay cómo corre el agua!
¡Ay mi corazón!

En el soto,
los alamillos bailan
uno con otro.
Y el arbolé,
con sus cuatro hojitas,
baila también.

POEMAS DE LA INDIA EN EQUIPAJE DE MANO - Martín López-Vega, Madrid, Acuarela, 2000, p. 56.

Entrégate a todo amor, hermosa joven,
pues huye día a día la juventud.
¿Quieres pagar mayor tributo a la muerte
que el que ella misma se cobrará cuando te desnude
?

LOS ESTADOS CARENCIALES - Á. Vallvey, Madrid, Destino, 2002. Pp. 37-38.

¿Qué pretendes con tu abatimiento y tu agonía gratuitas? No le añadas fuego al fuego para aumentar la locura. Ésta es la vida. Esto es lo que hay. Cenizas y confusión. Pero también prodigios y grandeza. Napoleón sabía que vivimos y morimos entre maravillas. Tú también deberías saberlo, deberías saber que del barro nacen flores, y de tu tristeza puedes obtener fuerza en lugar de depresión. Somos carne mortal, pero lo mortal es para los mortales, como decía Píndaro. Aprovecha tu mortalidad, apura tu tiempo hasta las heces. Somos ciegos que pretenden comprender el arco iris, pero, Luz, ¿qué más da?, ¿qué más da?, ¿es que no notas cómo bulle la vida a tu alrededor?

EL PENSAMIENTO DE LOS MONSTRUOS - Felipe Benítez Reyes, Barcelona, Tusquets, 2002. Pp. 85-86

Inesperadamente, Mutis nos soltó el discurso más largo de su vida: “Collige,, virgo, rosas significa: chingad cuanto podáis, chavalitas menores de edad. Chingad con nosotros, los astutos latinos. Coged las rosas carnales, porque luego sólo podréis coger las flores de papel y de cera. Coged la rosa flácida de nuestros músculos varoniles, la rosa fermentada de nuestra vejez, porque dentro de poco sólo podréis aspirar el perfume de esas rosas polvorientas que son los pompones de maquillaje. ¿Entendido? Eso es lo que los romanos les recomendaban a las chavalitas, que chingaran ocho o nueve veces diarias con los senadores y con los poetas épicos. Porque mucho latín y mucha hostia, pero todos andaban majaras por el sexo gratuito (…)”.

RINCONETE Y CORTADILLO - M. de Cervantes

Con esto, se fue la Pipota, diciéndoles:
- Holgaos, hijos, ahora que tenéis tiempo; que vendrá la vejez y lloraréis en ella los ratos que perdistes en la mocedad, como yo los lloro.

Catulo V, 1-6

Vivamus, mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque senum severiorum
omnes unius aestimemus assis.
soles occidere et redire possunt:
nobis, cum semel occidit brevis lux,
nox est perpetua una dormienda.

Vivamos, querida Lesbia, y amémonos,
y las habladurías de los viejos puritanos
nos importen todas un bledo.
Los soles pueden salir y ponerse;
nosotros, tan pronto acabe nuestra efímera luz,
tendremos que dormir una noche eterna.


Hor. Carmina I, 11, 7-8

dum loquimur, fugerit invida
aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.

Mientras hablamos, huye el envidioso tiempo. Aprovecha el día, y no confíes lo más mínimo en el mañana.

martes, 2 de agosto de 2011

Foedus Amoris

Se entiende en este tópico que los enamorados tienen un pacto –foedus– de mutua fidelidad, cuyos garantes deben ser los dioses. El incumplimiento de este tratado –foedus amoris violatum– tendría que acarrear graves males (pérdida de belleza, sobre todo) al infractor.

Égloga I, 91-95, Garcilaso de la Vega en Poesía de la Edad de Oro I (Renacimiento), José M. Blecua (ed.), Madrid, Castalia 1984. P. 78

¡Oh Dios!, ¿por qué siquiera,
pues ves desde tu altura
esta falsa perjura
causar la muerte de un estrecho amigo,
no recibe del cielo algún castigo?



Ovid. Amores, III, 3, 1-12

Esse deos, i, crede: fidem iurata fefellit,
et facies illi, quae fuit ante, manet!
quam longos habuit nondum periura capillos,
tam longos, postquam numina laesit, habet.
candida candorem roseo suffusa rubore

ante fuit; niveo lucet in ore rubor.
pes erat exiguus; pedis est artissima forma.
longa decensque fuit; longa decensque manet.
argutos habuit radiant ut sidus ocelli,
per quos mentita est perfida saepe mihi.
scilicet aeterni falsum iurare puellis
di quoque concedunt, formaque numen habet.

Anda, cree en la existencia de los dioses: ella se ha burlado de mí, después de haberme jurado fidelidad, y el rostro que antes tenía, lo sigue teniendo ahora. Los cabellos tan largos que tenía cuando todavía no era perjura, igual de largos los sigue teniendo después de haber ofendido a los dioses. Antes era de tez blanca y un rosado rubor matizaba su blancura: el mismo rubor brilla ahora en su rostro de nieve. Sus pies eran pequeños: reducidísima es ahora la forma de sus pies. Era alta y hermosa: alta y hermosa sigue siendo. Tenía unos ojos chispeantes: y ahora emiten destellos igual que una estrella; muchas veces me mintió la pérfida poniéndomelos por testigos. Sin duda los dioses eternos permiten también a las mujeres jurar en falso, y su hermosura les subyuga. (Traducción de V. Cristóbal López)

Homo Viator

Es un tópico muy empleado: nuestra vida es como un camino sobre el que nunca volvemos y, mientras vivimos vamos cubriendo etapas y haciendo una ruta que no ha sido hecha por ningún otro.
Carácter itinerante del vivir humano, considerada la existencia como "camino", viaje o peregrinación. Peregrinatio vitae

Dante, La Divina Comedia, Canto I

"A mitad del camino de la vida me encontré en una selva oscura por haberme apartado de la recta vía.
¡Ah!, cuán difícil me resultaría decir lo salvaje, áspera y espesa que era aquella selva, que sólo el recordarlo me produce pavor. Era aún más triste que la muerte. Mas para hablar del bien que allí encontré, narraré las otras cosas que vi (...)."

miércoles, 29 de junio de 2011

Vita-somnium

(La vida como sueño). Carácter onírico de la vida humana, entendida como un sueño irreal, una ficción extraña y pasajera.

Juan Boscán

"Dulce soñar y dulce congojarme, / cuando estaba soñando que soñaba; / dulce gozar con lo que me engañaba, / si un poco más durara el engañarme / (...) Durmiendo, en fin, fui bienaventurado; / y es justo en la mentira ser dichoso / quien siempre en la verdad fue desdichado."

Calderón de la Barca, La vida es sueño, II, 19.

Sueña el rico en su riqueza, / que más cuidados le ofrece; / sueña el pobre que padece / su miseria y su pobreza; / sueña el que a medrar empieza, / sueña el que afana y pretende, / sueña el que agravia y ofende, / y en el mundo, en conclusión, / todos sueñan lo que son, / aunque ninguno lo entiende. / (...) ¿Qué es la vida? Un frenesí. / ¿Qué es la vida? Una ilusión, / una sombra, una ficción, / y el mayor bien es pequeño; / que toda la vida es sueño, / y los sueños, sueños son."